MICHAEL JACKSON: DEL REINADO AL OCASO

Michael Jackson nació el 29 de agosto de 1958 y fue el octavo de los diez hijos de una familia afroamericana de clase trabajadora de Indiana, Estados Unidos.

 

Su padre, Joe Jackson, había formado junto a sus hermanos los Jackson Brothers, y en 1964, a sus seis años, Michael se sumó al proyecto. Luego de cambiar su nombre, ya como los Jackson Five grabaron en 1968 sus primeros singles y la repercusión que tuvieron se puede comprobar en la invitación al programa de Ed Sullivan, en 1969.

 

A la par del proyecto musical familiar, Michael comenzó a explorar su carrera solista y pasó de ser un niño famoso a un ídolo adolescente. En 1979, ya con 21 años, grabó “Of the wall”, un disco con el que comenzaría a nacer el sonido que marcaría una época. Esa placa vendió más de 20 millones de discos, pero solo fue la previa de la explosión, ya que tres años más tarde llegaría el momento más importante de su carrera.

 

A finales de 1982, lanzó “Thriller”, un disco icónico de la cultura pop, que se convirtió en uno de los más vendidos de toda la historia con más de 65 millones de copias en todo el mundo. Fue su salto definitivo a la fama, además del inicio de contratos comerciales millonarios, como el firmado con Pepsi en 1983. Este acuerdo le trajo uno de sus grandes sustos en 1984 durante la grabación de un comercial, cuando Jackson se quemó parte del cuero cabelludo con pirotecnia. Pepsi le pagó un millón y medio de dólares en compensación y, pese a lo sucedido, el contrato duraría algunos años más.

 

Otro golpe más duro sufriría en 1986, cuando se le diagnosticó vitíligo, una enfermedad hereditaria en la piel que genera pérdida de pigmentación. Ese año también adquirió los derechos de autor de las canciones de los Beatles, por los cuales pagó 47 millones de dólares y le valió una pelea con Paul McCartney, quien también quería conseguirlos. Con el ex beatle había compartido algunas grabaciones.

 

Los éxitos musicales continuaron, pero todo cambió en 1993, cuando Jackson fue acusado de abusar sexualmente de un menor. Jordan Chandler, uno de los niños que solían ir a su mansión de Neverland, donde el cantante había construido un parque de diversiones para niños, denunció que Jackson abusó sexualmente de él. Pero como la compañía de seguros del cantante pagó más de 15 millones de dólares a esa familia a cambio de que no presenten cargos, no hubo juicio. Aunque por haber hecho eso, muchos lo tomaron como una forma de admitir esos abusos.

 

En 2005 volvió a ser juzgado por nuevas acusaciones de abuso sexual infantil, pero se lo declaró inocente y el cantante intentó recuperar protagonismo en la industria musical y, además de participar en grabaciones de otros artístas, pensaba volver a realizar conciertos en vivo. El 25 de junio de 2009, pocos meses después de anunciar el inicio de una nueva gira, Michael Jackson murió por una intoxicación aguda que le provocó un paro cardiaco. La justicia norteamericana detuvo a su médico personal Conrad Murray y lo declaró culpable de homicidio voluntario.

 

Pero no sería la última vez que se hable del Rey del Pop. El año pasado, se lanzó la miniserie Leaving Neverland, donde dos hombres brindan su testimonio en cámara y narran en detalle cómo Michael Jackson abusó de ellos en numerosas ocasiones durante su niñez. Generó tanto impacto a nivel mundial que varias radios decidieron dejar de pasar sus canciones y, por ejemplo, los creadores de Los Simpsons retiraron un episodio realizado en 1991 en el que el cantante le daba voz a un personaje.

 

Nuevamente, el fantasma de los abusos volvió a marcar su figura y a once años de su muerte aún queda el misterio de saber cómo una persona con tantas miserias y tanta oscuridad pudo ser el creador de canciones tan bellas.

Revista Sendero

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