Fin de la hegemonía oficialista

POR IGNACIO SANTORO / SENDERO ELEGANTE

El domingo Argentina se despertó sin luz, pero con elecciones. El cuarto oscuro dejó de ser una analogía y se volvió real. Formosa, San Luis, Santa Fe y Tierra del Fuego renovaron a sus gobernadores a oscuras. Por primera vez en este año electoral perdieron dos oficialismos. En el apagón, brilló la oposición.

La semana pasada Mauricio Macri pateó el tablero cuando convocó a Miguel Ángel Pichetto, senador por Río Negro e histórico líder peronista, como precandidato a vicepresidente. Pichetto es un hombre del gobierno: llegó al Senado de la mano de Carlos Menem y desde allí se volvió un actor de confianza de todos los presidentes peronistas e incluso de los no peronistas, como Mauricio Macri. Su función siempre fue ayudar a los líderes del ejecutivo a aprobar los proyectos de ley que salieron desde la Rosada. Un hombre vital para la gobernabilidad.  

La ventaja de ser gobierno y buscar la reelección la explicó hace poco el mismo Pichetto: “El que tiene el Estado en una carrera de 100 metros arranca 30 metros adelante”. Hacer campaña desde el sillón de la gobernación es un plus muy fuerte. En 14 de las 16 provincias que ya eligieron a sus gobernadores suscriben la teoría de Pichetto: el oficialismo fue reelecto.

Sin embargo, sostener el bastón de mando no es garantía de triunfo. En Santa Fe el socialismo perdió la provincia que gobernaba desde 2007 y en Tierra del Fuego la gobernadora Rosana Bertone perdió su cargo ante el desafío del Intendente de Río Grande y “radical K”, Gustavo Melella.

En Santa Fe hubo sorpresa. En las PASO el frente más votado había sido el peronismo (Frente Juntos) con 43% de los votos. El peronismo había jugado con dos precandidatos: María Eugenia Bielsa y Omar Perotti. El ganador de la interna, Perotti, había aportado la mayoría los votos totales (28%). Para ganar ayer tenía que retener los votos propios y sumar el 15% restante que optó por Bielsa. A la vez el candidato del oficialismo y ex gobernador, Antonio Bonfatti, no debía mejorar su elección: había cosechado sólo el 31% de los votos. Para ello debía romper con una dinámica del partido de gobierno: los candidatos socialistas nunca habían perdido ni sumado muchos votos entre la PASO y la general. El panorama no era socialista.

Una imagen del “cuarto oscuro” santafesino. Fuente: @opeunr

Y no lo fue. Perotti perdió algunos votos, pero logró retener el 40% de los votos totales. Bonfatti no consiguió sumar los votos necesarios para mover el amperímetro y, el socialismo se quedó afuera de la gobernación luego de tres mandatos consecutivos. El peronismo vuelve a hacer la V de la victoria en Santa Fe, provincia que gobernó desde 1983 hasta el 2007 y la tercera más poblada del país.

Tierra del Fuego fue la única provincia donde no se cortó la luz. La gobernadora Rosana Bertone iba por la reelección con el apoyo de les Fernández. Pero no lo logró. Gustavo Melella radical alineado con el kirchnerismo, no contaba con el visto bueno de los precandidatos nacionales, pero ganó la elección. Melella se había encargado de criticar el alineamiento de la gobernadora con el gobierno nacional y las políticas tomadas de forma conjunta, como el congelamiento de los sueldos de trabajadores estatales y el aumento de la edad jubilatoria. El Intendente de Río Grande logró imponerse en la primera vuelta, evitando el balotaje pronosticado por las encuestas. Luego de la victoria reafirmó su apoyo a la fórmula Fernández – Fernández: «Voy a hacer campaña por la fórmula de Alberto Fernández y Cristina Fernández. Ese es el espacio en el que nosotros estuvimos siempre», aseguró en medio de los festejos.

Si ser oficialismo es arrancar 30 metros adelante, en Formosa el gobernador Gildo Insfrán arrancó 80 metros adelantado. Insfrán ocupa la casa de gobierno formoseña desde hace 32 años (1987) cuando asumió como vicegobernador. En 1995 tuvo su primera candidatura para la gobernación. Nunca la soltó. Ayer fue reelecto por más del 70% de los votos. Lejos quedó el candidato de la oposición Adrián Bogado, en una alianza entre la UCR y el PRO (Frente Amplio).

En San Luis todo quedó en familia. La elección de ayer se veía como una elección muy reñida, pero con una marca propia de los puntanos: los tres candidatos principales tenían alguna relación con los Rodríguez Saá. Los aliados y hermanos Adolfo y Alberto se enfrentaron por primera vez. Los Rodríguez Saá manejan la provincia desde 1983 (incluso si nos remitimos un poco más atrás en la historia, el primer Rodríguez Saá gobernador se puede rastrear hasta 1909). El tercer candidato fue Claudio Poggi (San Luis Unido), ex gobernador y ex aliado de la familia Saá, quien desde el 2015 saltó a la oposición y desafía a los hermanos alineado con la Unión Cívica Radical y el PRO en la provincia. El Saá que más pesó fue el oficial. “El Alberto”, actual gobernador, fue el candidato más votado. El Adolfo quedó tercero, detrás de Claudio Poggi.   

Ser oficialismo inclina la cancha en una elección. Los poderes ejecutivos arrancan con una ventaja mucho mayor a cualquier rival. Como dice Pichetto, controlar el Estado “te da relaciones con los medios, las relaciones de poder, te da el aparato de la política clientelar y social, te da la obra pública, te permite hacer actos en cada evento”. Los gobernadores conocen las ventajas de tener estas herramientas y probablemente más de uno las haya utilizado para ganar la elección. ¿Las usará el Ejecutivo nacional para ser reelecto? ¿Le serán suficientes? Sabemos que desde el vamos tiene una ventaja y tiene a un hombre como candidato que es muy consciente de su importancia. Pero ojo, el triunfo de la oposición en Santa Fe y Tierra del Fuego nos advierte que a veces ser oficialismo no alcanza.

Un último dato. Faltan mujeres. Con estos nuevos cuatro gobernadores tenemos electos 16 de los 22 gobernadores en juego este año. Hay una triste lógica que se mantiene: la gobernación es un espacio reservado a los hombres. Solo 1 de los 16 gobernadores electos es una mujer.

POR IGNACIO SANTORO / SENDERO ELEGANTE

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