PASO, ¿para qué?

POR IGNACIO SANTORO / SENDERO ELEGANTE

“Las PASO son una encuesta nacional muy cara”, dijo Adrián Pérez, Secretario de Asuntos Políticos. El precandidato a presidente, Roberto Lavagna, también las clasificó como una encuesta y llamó a las elecciones de octubre “la verdadera elección”. El radicalismo fue un paso más allá y presentó un proyecto en la Cámara de Diputados para la suspensión de las PASO en aquellas provincias donde no se presentan listas internas. Por ejemplo, en Chaco y Catamarca decidieron suspender las PASO para Gobernador y legisladores provinciales durante este año. ¿Las PASO son una encuesta? ¿Sirven para algo? ¿Vale la pena gastar mas de 4000 millones de pesos en su organización?

Armar un partido y ganar las elecciones no es fácil —ni barato—. Hacer política implica disputar poder. Y a los humanos nos gusta el poder. Llevado al panorama electoral, se supone que todos los miembros quieren ser la cara visible del partido y eso implica ser candidatos. Entre tanta ambición, ¿cómo definimos quién es el candidato?

Para elegir candidatos los partidos tienen distintas alternativas. La primera: el líder elige. Lo vivimos hace poco; Cristina Fernández de Kirchner difundió un video donde dice: “le he pedido a Alberto Fernández que encabece la fórmula que integraremos juntos” o bien Miguel Pichetto, candidato a vicepresidente, afirmó: “A mí me eligió el Presidente”. Otra alternativa, puede ser que no haya un solo líder y sean varios los dirigentes del partido que elijan un candidato. 

El riesgo de estas dos alternativas es que el candidato sea desconocido por los afiliados del partido o incluso hasta sea alguien repudiado por la ciudadanía, como cuando un grupo pequeño de dirigentes del Partido Republicano de Springfield, liderado por el señor Burns, eligió a Bob Patiño como candidato Alcalde. (https://www.youtube.com/watch?v=16G3TGA0zs8)

Otra opción son las primarias. Las internas o primarias se suponen como la forma más democrática de elegir postulantes porque el candidato es electo por una porción importante de la población, como son los afiliados (primarias cerradas) o por toda la ciudadanía (primarias abiertas). 

¿Qué son las PASO? Ante todo, son elecciones primarias, es decir, una instancia previa a la elección general donde los electores deciden quiénes serán los candidatos dentro de cada fuerza política. Por eso, en agosto vamos a votar precandidatos, que se vuelven candidatos si logran superar la PASO. Son abiertas, porque participa toda la ciudadanía, más allá de estar afiliada o no a un partido político. Son simultáneas porque se realizan todas las internas partidarias un mismo día. Es obligatoria para los electores y los partidos, incluso para aquellos partidos que no presenten listas internas. Por eso, cuando no hay listas internas en los partidos algunos políticos y periodistas llaman a esta elección como una “encuesta” y no como a una elección.

¿Por qué superar la PASO? Porque hay precandidatos que pueden no llegar a octubre. Por dos motivos; el primero, si un precandidato a un cargo ejecutivo (presidente, gobernador o intendente) pierde la interna, no puede participar en la elección general. En el caso de las listas de diputados y senadores, cada partido decide cómo premiar la lista de ganadores y perdedores; puede pasar una sola lista o pueden acordar que la lista ganadora tiene más candidatos que la perdedora en la boleta final, entre otras opciones. La segunda, los frentes electorales deben alcanzar el 1,5% de los votos (alrededor de 500.000 en la competencia por la presidencia). Aquellos que no lleguen a este mínimo no pueden presentarse en la elección de octubre.

Mitos sobre las PASO.

Nadie las usa. Es verdad, este año para el cargo de la presidencia no hay internas. Pero sí fueron muy utilizadas en otros años, especialmente en 2015: 3 de los 5 frentes electorales más votados fueron a internas. Cambiemos fue uno de ellos. El actual oficialismo utilizó la PASO donde la ciudadanía optó entre los precandidatos Mauricio Macri, Elisa Carrió y Ernesto Sanz. ¿Existiría Cambiemos sin PASO?

Aunque este año no se utilicen para la presidencia, también elegimos diputados y senadores. En 17 de las 24 provincias hay al menos un partido que inscribió más de una lista interna para estos cargos. El oficialismo es el que más listas internas presentó (en 13 provincias propuso competencia).  

Son una encuesta. Las PASO pueden servir como una aproximación de los resultados de octubre, pero son mucho más que una encuesta. Las PASO tiene un efecto que ninguna encuesta puede lograr: deja partidos y candidatos afuera de la competencia por los cargos.

Hay otros efectos que también se empezaron a ver desde 2011, como el boom de las alianzas electorales. El Frente de Izquierda (FIT) y Cambiemos son buenos ejemplos. La primaria les dio a la izquierda el incentivo de unirse para superar el umbral de 1,5% y a los partidos no peronistas la posibilidad de ir una interna para medir la fuerza de cada uno.

No son una verdadera elección. La PASO se organiza igual que la elección general: se abren las mesas para elegir quienes serán los candidatos, hay fiscales partidarios, hay recuento de votos y los resultados son definitivos y respetados. De falso no tiene nada.

Se podrían suspender este año. Hay una ley máxima no escrita: las reformas electorales no se hacen en años electorales ¿El motivo? Cambiar las reglas del juego el mismo año de la elección puede poner en duda todo el sistema ¿Cómo nos aseguramos que el oficialismo, encargado de organizar el proceso electoral, no está modificando las reglas para beneficiarse?

Supongamos que hay un gran consenso para suspenderlas, también hay una imposibilidad fáctica: el proceso electoral ya empezó. Ya se aprobaron la mayoría de las precandidaturas, ya se sortearon los tiempos de publicidad en radio y televisión y estamos en vías de que se aprueben las boletas. La marcha atrás faltando tan poco tiempo para la celebración de las elecciones no solo quita legitimidad a todo el proceso, es imposible.

Son caras. La democracia es cara. Y el precio justo es el necesario para generar   gobernantes legítimos. ¿Existen democracias más baratas que otras? ¿Sistemas electorales más baratos que otros? Probablemente, pero hay democracias que necesitan más gasto para que se vuelvan más confiables. Hay un riesgo de preocuparnos solo por la plata: hoy lo caro son las PASO, mañana son los diputados y pasado puede ser régimen en sí. La democracia es cara, pero más caro es su alternativa. Y esa ya la conocemos, terminó con muertes y desapariciones.

Los argentinos somos muy ansiosos. La PASO son una herramienta y necesita tiempo para que podamos aprender a usarla. Puede ser que los partidos nunca tomen como primera preferencia a la PASO para resolver quienes van a ser sus candidatos, también puede ser que sea una herramienta muy costosa en un país con tantas desigualdades y problemas a cubrir como el nuestro. Pero no son ni una encuesta ni una falsa elección. Criticarlas y mostrar sus falencias no está mal. Lo importante, como decía el politólogo Guillermo O’Donnell, es que toda crítica a la democracia y a sus componentes sea para hacerla más democrática.

Fuente: Elaboración propia a partir de datos de www.andytow.com y de Sebastián Abrevaya (https://www.pagina12.com.ar/amp/202656-si-hay-primarias-que-no-se-note). La columna referente a 2019 no toma en cuenta las apelaciones y las impugnaciones ante la justicia a listas internas dentro de frentes electorales.

POR IGNACIO SANTORO / SENDERO ELEGANTE

Arte: Rocío Belén Pérsico.

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