LEANDRO SANTORO, UN ALFONSINISTA IRROMPIBLE

POR CAMILA MIELE / SENDERO ELEGANTE

Leandro Santoro es legislador porteño, hace siete años que da clases en la cárcel de Ezeiza por el programa UBA XXII y en el 2015 fue el compañero de fórmula de Mariano Recalde, en la elección que Horacio Rodríguez Larreta le terminó ganando a Martín Lousteau en el balotaje. Comenzó a militar en el radicalismo a los trece años, partido del que hoy no se siente parte: “Empecé a militar porque el alfonsinismo como movimiento cultural me conmovió y tenía ganas desde muy chico de ser parte de eso. Era todo interesante: desde el discurso de Alfonsín hasta la mística de los comités partidarios, donde los bombos, las banderas y las pintadas eran los protagonistas”.

Leandro Santoro es legislador porteño, politólogo, docente y dirigente alfonsinista de toda la vida.

Tiene una excelente relación con los militantes de La Cámpora: “Soy amigo de ellos y los siento mis compañeros de militancia”. Hubo un tiempo en donde, a través de su cuenta de Twitter, fue crítico del kirchnerismo, pero luego admitió que buscaba reconocimiento (“retweets”) y definió a esa red social como un juego. Su acercamiento al espacio fue gracias a la figura de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner porque la consideraba más parecida a su pensamiento en términos de su cultura política. “Después, cuando empecé a conocer a los amigos de Néstor, me empecé a enganchar con él, a quien no tuve la suerte de conocer en persona”.

“Soy amigo de los militantes de La Cámpora y los siento mis compañeros de militancia”.

 

Es politólogo recibido en la Universidad de Buenos Aires: “Sabía que quería estudiar algo humanístico, pero no sabía bien qué. Empecé a estudiar derecho, me aburrió. Después me fui a Sociología y terminé eligiendo la carrera de Ciencia Política por cuestiones azarosas, no por razones vinculadas a mis inquietudes intelectuales”. 

“La música me apasiona. Escucho muchas canciones, le presto mucha atención y me gusta dedicarle tiempo”, dice. Es hincha y socio de San Lorenzo de Almagro, aunque sostiene que es bastante racional al mirar los partidos del club de sus amores. 

“Soy de los que cree que para formarse necesitás dedicarte individualmente a la lectura y a la reflexión, y colectivamente ser parte de un debate político”, afirma Santoro al reconocer que la universidad pública le dio como herramienta cierta sistematicidad en el estudio, pero reconoce que depende de uno investigar y formarse para poder tener un pensamiento crítico. Critica que el estudiante universitario, salvo algunas excepciones, suele ser bastante apático de la realidad social. Considera que el único movimiento que de verdad cuestionó las estructuras sociales en los últimos años es el feminismo: «Las compañeras, los compañeros y les compañeres tienen una agenda desafiante, que no es para nada hegemónica». 


En su despacho de la Legislatura se pueden observar cuadros de Alfonsín, Cristina, una foto de Salvador Allende y el escudo del club de sus amores, San Lorenzo de Almagro. También una foto de Leandro abrazándose con Máximo y fotos con dirigentes de La Cámpora.

40 días de vigilia por Alfonsín

En junio de 1999, el expresidente Raúl Alfonsín sufrió un grave accidente en Río Negro al volcar la camioneta en la que se trasladaba. Viajaban junto al dirigente radical: su secretaria privada, el gobernador de Río Negro, y dos miembros de su gabinete, los que resultaron ilesos. Alfonsín fue internado en el Hospital Italiano y permaneció allí durante 40 días.

“Recuerdo absolutamente todo de ese momento”, confiesa Santoro, quien al ocurrir el hecho se encontraba rumbo a Mar del Plata para ir a un recital de “Patricio Rey y sus  Redonditos de Ricota”, en un viaje que estuvo plagado de irregularidades: “Nosotros estábamos yendo al recital en Mar del Plata y nos para la infantería, nos pone la pistola en la cabeza a todos los que estábamos arriba de ese tren. Nos hacen bajar al andén y tirar al piso. Estaba con un amigo y su hermano discapacitado, quien tenía un retraso mental y se empezó a asustar. Me paré y lo encaré al jefe del operativo, le mostré la credencial de obra social de la Legislatura y le pedí por favor que nos dejara salir porque el chico estaba muy mal. Finalmente, nos autorizó a los tres, nos fuimos a un bar a comer y en la televisión vimos que Alfonsín era trasladado al Hospital Italiano. Los compañeros nuestros que no habían ido al recital estaban en la puerta del hospital con carteles deseándole fuerzas a Raúl. Los llamé desde un teléfono público para decirles que había que mandar a hacer una bandera gigante para apoyarlo”.

Al final, lograron llegar al recital en el Patinódromo de la ciudad y, al volver, Leandro y sus amigos se instalaron en la puerta del hospital, donde se encontraba internado su líder político en un estado bastante delicado. Vinieron unos movileros a ponernos los micrófonos y nos preguntaron: ´ Chicos, ¿qué están haciendo acá? ´ y yo, sin consultarle a nadie, les dije: ´Venimos a darle fuerza a Alfonsín y de acá no nos vamos hasta que no nos dé la mano´. Tomé la decisión por todos de quedarnos, mandamos a hacer banderas para apoyarlo y mantuvimos la vigilia hasta que le dieron el alta”.

Su amistad con Alfonsín

“Su humildad, la sobriedad, el trato con la gente, la lectura y la importancia de la filosofía política en la construcción del discurso político”, fueron las mayores enseñanzas que Alfonsín le dejó a Leandro, quien tuvo una relación muy cercana con el expresidente argentino. En cambio, con Ricardo, hijo del expresidente radical, no tiene el mismo vínculo que tenía con su padre: “Con Ricardo Alfonsín tengo una relación de afecto, pero distante”.

Leandro encabezó la vigilia que se organizó para apoyar a Ricardo Alfonsín durante los 40 días que estuvo internado en el Hospital Italiano, en 1999. Tuvo una relación muy cercana al expresidente, de quien aprendió valores y enseñanzas.

 

El futuro del radicalismo es incierto. Si bien decidieron apoyar a Mauricio Macri en su camino a la reelección, luego del escaso resultado electoral de Juntos por el Cambio en las últimas PASO, muchos hablan de una inminente ruptura con el oficialismo. Leandro afirma que no se siente parte del partido y que poco le importa la decisión que tomen después del 10 de diciembre: “Me chupa un huevo, no me importa más el partido. Sí me preocupan algunos radicales, porque hay muchos dirigentes valiosos, pero se han lastimado ellos mismos. Es una falta de respeto lo que han hecho con sus militantes, han premiado gente que no se lo merecía, han tomado decisiones a partir de las necesidades de los dirigentes, y no de su estructura”. 

«La concertación que queremos hacer tiene límites, no podemos aliarnos con la derecha. La derecha es Macri, no podemos traicionar nuestros principios», le confesó Raúl Alfonsín a Mauro Viale en una entrevista televisiva que le hizo en el 2007.  Muchos ven como una traición la alianza del radicalismo con el PRO porque sostienen que jamás Alfonsín hubiera estado de acuerdo con esa decisión; Santoro, también: “Alfonsín vería a este presente del radicalismo como el fin de su partido y dejaría de militar. Aunque no lo diría porque jamás se hubiera pronunciado en contra de la UCR, como sí hago yo y muchos de mis compañeros, porque él sentía una pertenencia a un partido que yo ya no siento. Esto lo hablé en algún momento con él frente a una situación muy parecida que tuvimos en la Ciudad de Buenos Aires cuando Cristian — dirigente radical y candidato a Jefe de Gobierno porteño en el 2003— Caram empezó a acordar con el macrismo. Raúl ya veía venir un giro hacia la ultraderecha. Me acuerdo de que me dijo: `Mirá, si esto sigue así me retiraré a la vida privada y dejaré de dar declaraciones públicas´”.

 

“Alfonsín vería a este presente del radicalismo como el fin de su partido y dejaría de militar».

 

—A nivel nacional y en la provincia de Buenos Aires, el electorado le dio la espalda a Macri y a Vidal. ¿Por qué creés que la mayoría de los porteños eligen a Horacio Rodríguez Larreta?

—Para ser justo, en la Ciudad de Buenos Aires ganó Macri porque es la cuna cultural del PRO, es donde el discurso hegemónico más penetró y es donde el oficialismo más se destacó, debido a que el gasto público fue mayor que en otras zonas del país. En esta ciudad, no hay una visión solidaria, ni sensible, pero sí hay gestión.

¿Qué valorás de su gestión? ¿Cuáles creés que fueron sus mejores obras?

—Todo lo que tiene que ver con la obra pública, funcionó. Obviamente, hay muchas cosas que dejan mucho que desear. Su principal déficit son los servicios públicos: la educación, la falta de vacantes en las escuelas, la falta de un Estado presente que ayude a las personas en situación de calle.

—En las plazas porteñas, se escucha otro “hit” del momento: #LarretaYaFue. ¿Cómo definís este fenómeno?

—Hay cierta parte de la sociedad que creía que era imposible ganarle al PRO. Muchos pensamos, me incluyo, que estamos frente a un ciclo largo de neoliberalismo. Fue tan linda la sorpresa del 11 de agosto, la diferencia fue abismal y nos llevó a creer que lo que pensábamos imposible hace dos meses, hoy es posible. Entonces, hay una efervescencia en las calles porteñas producto de esa sorpresa positiva. 

—¿Cómo es tu relación con Matías Lammens? ¿Le puede ganar a Larreta?

—Matías es un muy buen candidato. Puede haber balotaje y el resultado de esa elección va a depender mucho de cómo esté la Argentina en ese momento. El contexto socioeconómico va a ser fundamental.

 

«Puede haber balotaje en la Ciudad y el resultado de esa elección va a depender mucho de cómo esté la Argentina en ese momento».

 

—Si Lammens asume el 10 de diciembre como jefe de Gobierno. ¿Cuál tiene que ser su principal prioridad? ¿Qué cambios necesita la Ciudad en forma urgente?

—Hay que hacer una política muy agresiva para mejorar la educación y la salud pública.

—¿Qué mensaje le querés dejar a los porteños y las porteñas?

—Todos los vecinos y las vecinas de la Ciudad tenemos que construir una cultura ciudadana basada en una ética de la solidaridad y reflexionar sobre los disvalores que trató de construir el macrismo alrededor de la idea de la meritocracia porque eso llevó a que hoy tengamos como sociedad una tendencia más individualista. Es muy difícil plantear un cambio de paradigma político, social y económico, si no hacemos foco en la necesidad de construir un consenso alrededor de los valores humanistas de la solidaridad y la preocupación por el otro.

 

«Todos los vecinos y las vecinas de la Ciudad tenemos que reflexionar sobre los disvalores que trató de construir el macrismo alrededor de la idea de la meritocracia».

 

POR CAMILA MIELE / SENDERO ELEGANTE

 

Camila Miele

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