VOLVIERON LOS QUE NO VOLVÍAN MÁS

POR CAMILA MIELE

 

El sábado 18 de mayo una jugada política perfecta de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner dejó en jaque a Durán Barba, Marcos Peña y al propio Mauricio Macri: “Le he pedido a Alberto Fernández que encabece la fórmula que integraremos juntos, él como candidato a presidente y yo como candidata a vice”, anunciaba Cristina.

 

Cristina pateó el tablero y derrumbó todo lo que el gobierno de Mauricio Macri tenía pensado para estas elecciones. Su principal adversaria política había tomado la decisión de correrse a un lado, de no ser protagonista y cederle su lugar a Alberto. Polarizar con ella no le dio resultados al oficialismo durante la campaña electoral, porque la figura del actual presidente electo tomó cada vez más protagonismo.

 

A todo este desconcierto, previo al cierre de lista, la campaña de Macri sufrió otro golpe duro: Sergio Massa comunicó que iba va a formar parte del mismo espacio que la expresidenta: el naciente Frente de Todos. Unas horas antes, Macri se anticipó para dar a conocer que su compañero de fórmula iba a ser Miguel Ángel Pichetto. Sin embargo, no alcanzó.

 

El domingo 27 de octubre se vio una diferencia contundente: Massa le aportó al Frente de Todos un caudal de votos importante, sobre todo en la provincia de Buenos Aires, donde superó el 50%. En cambio, Pichetto no pudo hacer lo mismo en Juntos por el Cambio, y perdió en su propia provincia: Río Negro. Macri lo había eligido para priorizar la gobernabilidad de su segundo mandato, sin reparar que el fenómeno de la unidad del peronismo terminaría arrebatándole el sueño de su reelección.

 

“Lo que le aportó Pichetto a Macri claramente no fue caudal de votos. Las razones de su incorporación fueron estratégica y simbólica. Recién en el último tramo de la campaña tomó centralidad su figura, no solamente porque se lo empezó a ver más, sino porque logró imponer en el Gobierno su forma de ver la política”, dice el consultor político Gustavo Córdoba, en diálogo con Sendero Elegante.

 

“Sergio Massa fue uno de los grandes ganadores del domingo y es un dirigente con un importante futuro político. Su incorporación le aportó al kirchnerismo una cantidad de votos significativa y, además, sumó su estructura política que tiene un perfil ´antimacrista´ muy marcado”, afirma el consultor político Gustavo Córdoba.

 

Macri, en busca de la épica 

 

El 11 de agosto el resultado de las PASO fue inesperado. Ninguna encuestadora ni ningún analista político anticipó una diferencia de más de 15% entre Alberto Fernández y Mauricio Macri. Y lo mismo sucedió con la gobernadora bonaerense María Eugenia Vidal, a quienes muchos veían como la mejor candidata en términos de votos, y también sufrió una dura derrota frente a la fórmula Kicillof – Magario.

 

«Si el kirchnerismo gana, esto es solo una muestra de lo que puede pasar. Es tremendo lo que puede pasar», dijo Macri en una conferencia de prensa el día posterior a las PASO, en medio de una fuerte subida del dólar y retiro de depósitos bancarios. El miércoles 14 de agosto, nuevamente en conferencia de prensa, pidió disculpas por sus desafortunados dichos: “Quiero pedirles disculpas por lo que dije el lunes; sepan que los entendí».

 

Al presidente se lo veía desorientado y abatido por el resultado electoral. Todo parecía indicar que en octubre iba a perder por una diferencia mayor y hasta se llegó a hablar de la posibilidad de adelantamiento de las elecciones. Pero nada de eso sucedió. Tras el anuncio de una serie de medidas económicas  —aumento del salario mínimo, la suba del 20% del piso para los trabajadores que pagaban impuestos a las Ganancias, dos pagos extras para las familias que cobraban la Asignación Universal por Hijo el Gobierno lanzó la campaña nacional del “Sí se puede”, que consistió en hacer 30 actos en 30 ciudades durante 30 días.

 

Al ritmo de “Mauricio la da vuelta”, estas presentaciones cambiaron el clima de la campaña: desde el oficialismo recuperaron el optimismo y las calles se tiñeron de banderas argentinas y de esperanza para sus seguidores.

 

¿El gobierno podía hacer en 30 días lo que no hizo en casi cuatro años? En el oficialismo nunca creyeron en las movilizaciones, ni les dieron importancia a los grandes actos multitudinarios. Basta con recordar las fechas patrias, como el 25 de mayo, donde las únicas protagonistas eran las vallas que rodeaban los alrededores de la Casa Rosada.

Con esperanza de que Macri podría llegar a un balotaje, una multitud acompañó al presidente en el Obelisco el sábado previo a las elecciones generales.

 

“La cuestión socioeconómica fue clave, hubo un voto castigo a los resultados de la política económica y esto determinó que los ciudadanos voten en contra de la continuidad del gobierno de Mauricio Macri”, agrega Ricardo Rouvier, consultor y analista político.

 

Mario Riorda, otro consultor especialista en la política local, analiza que, según datos de las últimas encuestas nacionales, el gobierno de Mauricio Macri ha quedado como uno de los dos peores gobiernos de la democracia: “Macri no fue reelecto porque en términos generales se lo consideró un mal gobierno. No pudo legitimar ningún rumbo, ni políticas públicas que den cuenta de lo que significó su gestión. Además, a esto hay que sumarle el deterioro económico y social. Su virtud ha sido la de aglutinar un voto ideológico y una oferta política de derecha explícita. Esto se transforma en una novedad para un partido que logra casi un 40% de los votos en Argentina, pero que no tiene que ver con la performance de su gobierno, que fue muy mala, sino con el fuerte factor ideológico antikirchnerista y antiperonista”.

 

El politólogo Mario Riorda, considera que uno de los logros de Juntos por el Cambio en las últimas elecciones fue “aglutinar un voto ideológico y una oferta política de derecha explícita”.

 

27 de octubre, la sorpresa

 

Al igual que en las PASO, el domingo pasado hubo sorpresas. Lejos de lo que anticiparon las encuestas y los primeros bocas de urna, los resultados finales  dejaron a Macri un 40% de intención de votos y lo convirtieron en el principal líder de la oposición. La fórmula de Macri – Pichetto obtuvo en las elecciones generales 2.348.918 votos más que en las PASO. Fue importante la remontada del oficialismo en la recta final de la campaña. Después de las PASO, el mapa de la Argentina se había pintado todo de celeste. Córdoba y la Ciudad de Buenos Aires fueron los únicos dos distritos que habían logrado resistir al avance del Frente de Todos. Pero las elecciones de octubre dejaron otro escenario: además de esas dos provincias, Macri ganó en Mendoza,  Santa Fe, Entre Ríos y San Luis. 

Córdoba, Ciudad de Buenos Aires, Entre Ríos, Mendoza, Santa Fe y San Luis fueron los distritos en donde ganó la fórmula Macri-Pichetto. Arte: Lucas Bayley

 

¿De dónde sacó los votos Mauricio Macri para crecer tanto desde las PASO? ¿Qué cambios hubo en su estrategia comunicacional que le permitieron aumentar su caudal electoral?

 

Gustavo Córdoba: La campaña de Alberto estuvo signada por la idea de que la elección se había definido en las PASO y que era imposible que Macri pusiera en emergencia a ese resultado electoral. Por eso, el perfil de la campaña de Alberto fue mucho más relajado y su discurso comenzó a estar orientado en cómo resolver las cosas a partir del 10 de diciembre. Incluso la prensa le daba trato de presidente electo. 

 

En cambio, Macri perdió por mucha diferencia y necesitaba recomponerse. El planteo de su campaña fue de crecimiento progresivo y sumamente costosa, tanto en recursos humanos como financieros. Mauricio pudo sacar una diferencia en la opinión pública porque logró entender que los debates, las movilizaciones y las campañas no generan corrimientos dramáticos, sino crecimientos relativos. Después de la concentración del Obelisco, recuperó unos puntos. El eje de su campaña hacia las zonas centrales del interior del país estuvo profundamente impregnado por el odio y por la idea de rechazo a Cristina Kirchner. Detectaron que lo que iba a terminar ganando era un voto “anticristina” y no un voto a favor de Macri, y fue lo que realmente pasó en esas zonas.

 

» El eje de su campaña hacia las zonas centrales del interior del país estuvo profundamente impregnado por el odio y por la idea de rechazo a Cristina Kirchner», alega Gustavo Córdoba.

 

Ricardo Rouvier: Para crecer en octubre, Macri sacó los votos de los que no habían ido a votar en las PASO, que la gran mayoría en estas elecciones votó por él, y también de terceros partidos: Espert, Gómez Centurión y parte de Lavagna. Los resultados del 11 de agosto generaron un cambio en la orientación estratégica de la campaña. Desde el oficialismo se basaron en un discurso más agresivo en los medios y volvieron al acto tradicional en la calle y con la gente. Eso logró fortalecer su núcleo duro y les permitió posicionarse, sobre todo, en aquellos votantes indecisos.

 

Ricardo Rouvier es el titular de la consultora Ricardo Rouvier & Asociados.

 

Mario Riorda: El verdadero cambio se dio en la activación del nuevo votante que, de una manera muy asimétrica, se fue hacia Juntos por el Cambio. La mayor cantidad de los votantes de partidos minoritarios votaron al oficialismo con una lógica de balotaje. Esto hizo que de cada nueve votantes nuevos que obtuvo Juntos por el Cambio, el Frente de Todos obtuviera solo uno. La campaña de Macri luego de las PASO tuvo una estrategia territorial, activaron fuertemente el factor ideológico basado en un eje muy antiperonista, antipopuplista y antikirchenista. Muchos fueron a las urnas para lograr una segunda vuelta y resignaron el voto económico y retrospectivo.

 

Pese a la remontada final, a Mauricio Macri no le alcanzó y se transformó en el primer presidente argentino en intentar ser reelecto y no lograrlo.

 

El fenómeno Kicillof

 

Otra de las grandes derrotadas de estas elecciones fue María Eugenia Vidal. La fórmula Kicillof – Magario, elegida por Cristina para arrebatarle esta provincia clave al oficialismo, le sacó más de 15 puntos en las PASO y terminó con la esperanza de la gobernadora de poder ser reelecta, debido a que en el distrito bonaerense no hay segunda vuelta. Si bien en octubre logró hacer una performance un poco mejor y conservar algunos distritos, fue ampliamente superada por el peronismo. 

 

¿Pero no era Vidal la dirigente del país con mejor imagen? Lo cierto es que la crisis socioeconómica golpeó a Buenos Aires, principalmente a los distritos del conurbano, dependientes en buena medida de la industria y las PYMES locales, y desde el gobierno provincial no vieron venir que la realidad se los iba a llevar puestos. No hay que perder de vista que Vidal le ganó en el 2015 a Aníbal Fernández, uno de los dirigentes políticos con peor imagen del país y en medio de numerosos escándalos que lo vinculaban en varias denuncias de narcotráfico, las cuales fueron desmentidas. De hecho, Fernández ocupará nuevamente desde diciembre un cargo público: será concejal en Pinamar .

 

“Cuando se decía en los medios de comunicación que Vidal era la política con mejor imagen, nadie aclaraba que eso era a nivel nacional. Pero lo cierto es que en la provincia de Buenos Aires, su gestión no era aprobada por la mayoría de los ciudadanos. La gobernadora no pudo hacer que su idea de desdoblar las elecciones tomara fuerza dentro de Juntos por el Cambio y esto desencadenó la dura derrota. Igual considero que si se desdoblaba también se le hubiera hecho difícil ganarle a Kicillof. Los bonaerenses, frente al excesivo coucheo de María Eugenia Vidal, eligieron a Axel, un candidato más auténtico”, sostiene Gustavo Córdoba.

 

“Los bonaerenses, frente al excesivo coucheo de María Eugenia Vidal, eligieron a Axel, un candidato más auténtico”, sostiene Gustavo Córdoba.

 

En sintonía con lo que plantea Córdoba, Mario Riorda también remarca que la gestión de la gobernadora ya tenía un fuerte rechazo: “Lo de Vidal no es sorpresa porque hace varios meses había pasado a tener un marcado diferencial negativo en el país, pero aproximadamente hace un año y medio ya tenía un diferencial negativo muy evidente en su propia provincia. A esto hay que sumarle que el mayor nivel del descontento hacia el gobierno bonaerense y nacional se dieron en algunos distritos del conurbano, particularmente en la sección tercera, que es la que concentra la mayor cantidad de votos de la provincia de Buenos Aires. A su vez, Axel Kicillof siempre tuvo una valoración promedio interesante y no estuvo salpicado con ningún caso de corrupción. Axel era el único que tenía en su voto la captación y la transferencia del voto de Cristina Fernández de Kirchner en la Provincia”.

 

Intendentes manos de tijera

 

Muchos intendentes, al ver los escasos resultados electorales del gobierno nacional y provincial, se lanzaron a la famosa campaña de “corte de boleta”, la cual consistía en pegar su boleta cortada a todas las otras categorías de la lista del Frente de Todos. Esto generó un fuerte rechazo dentro del espacio de Juntos por el Cambio. Elisa Carrió fue una de las referentes que se mostró en contra de la tijera: “Acompaño a la fórmula presidencial, voy a acompañar a María Eugenia Vidal y los de Cambiemos que usan el corte de boleta en la provincia de Buenos Aires se llaman traidores”.

 

A pesar de las críticas, esto les permitió a muchos intendentes ganar las elecciones en sus distritos. Rouvier señala que muchos jefes comunales quisieron salvarse y evitaron tener demasiada exposición junto a Macri: “Había una situación más compleja en la provincia que tenía que ver con el corte de boleta porque algunos intendentes de Cambiemos habían sido derrotados en las PASO o habían ganado por muy poco. Si bien el oficialismo perdió por mucho y Vidal no pudo ser reelecta, lograron quedarse con varias intendencias importantes”. Los casos más exitosos de corte de boleta se dieron en los municipios de San Miguel (Jaime Méndez), Tres de Febrero (Diego Valenzuela) y Lanús (Néstor Grindetti).

 

¿Cómo quedó distribuido el poder bonaerense?

 

De los 135 municipios que tiene la provincia de Buenos Aires, el Frente de Todos ganó en 70 y Juntos por el Cambio se quedó con 62. Si lo comparamos con las elecciones del 2015, al oficialismo no le fue tan mal a nivel municipal: en los comicios pasados, los resultados fueron similares, pero en esa oportunidad el balance había sido positivo para la entonces gobernadora electa María Eugenia Vidal: en 65 municipios se habían impuesto candidatos de Cambiemos; en 55, candidatos del Frente para la Victoria, y en 10 imperaron candidatos de Alianza por Una Nueva Alternativa, el espacio que era liderado por Sergio Massa.

 

Un dato elocuente: de los 135 municipios que tiene el territorio, sólo seis mujeres fueron elegidas intendentas. En el 2015, solo habían logrado ocupar ese cargo cuatro mujeres y una de ellas fue Verónica Magario en La Matanza, el distrito electoral más grande de la provincia; hoy Magario es la nueva vicegobernadora electa.

 

En tiempos donde el feminismo toma cada vez más protagonismo en la agenda de Argentina y del mundo, el resultado del domingo refleja que las mujeres que logran ocupar cargos ejecutivos son pocas.

Mayra Mendoza (Quilmes), Marisa Fassi (Cañuelas), Mariel Fernández (Moreno), Blanca Cantero (Presidente Perón), María Celia Gianini (Carlos Tejedor) y Érica Revilla (General Arenales) fueron las seis intendentas electas de la provincia de Buenos Aires. Foto: Gentileza Infobae

 

 

La Argentina que viene

 

A partir del 10 de diciembre, el gobierno de Alberto Fernández asumirá en Argentina y Axel Kicillof desembarcará en La Plata. Por su parte, Horacio Rodríguez Larreta, otro de los grandes ganadores en estas elecciones, tendrá el desafío de gestionar con un gobierno nacional opositor a su partido y la oportunidad de convertirse en el nuevo líder de la oposición: “El actual Jefe de Gobierno es el que mejor posicionado está para convertirse en el líder de la oposición porque fue uno de los ganadores del domingo. No está claro qué va a suceder con Cambiemos a partir del 10 de diciembre. El 40% de los votos que sacó le dio entidad opositora, quién va a liderar eso no se sabe: puede ser el mismo Macri o si va a ser Horacio Rodríguez Larreta o María Eugenia Vidal, cuenta Rouvier».

 

Mario Riorda sostiene que, si bien no se sabe cuál va a ser el rol del actual presidente, seguramente intente transformarse dentro de su espacio en el principal opositor al nuevo gobierno: “Seguramente vaya a disputar el liderazgo de la nueva oposición que se va a dar dentro de su coalición amplia con actores que va a tener peso territorial como Horacio Rodríguez Larreta o algún representante del radicalismo”.

 

El país que asume Alberto está plagado de turbulencias, conflictos y problemas por resolver en el corto plazo, uno de ellos es el pago de la deuda. Sería un error que elija cerrar su gobierno y no opte por el camino del diálogo con dirigentes opositores a su partido: “Alberto Fernández no puede pensar el país en las condiciones en las que queda sin lograr buscar consensos en la otra parte. No puede volver a cometer el error que cometió el macrismo de no consensuar políticas con la oposición y continuar con la grieta. El principal desafío que tiene Alberto Fernández es ampliar la base de sustentación de su gobierno”.

 

“No somos Cristina y yo quienes vamos a levantar al país. Vamos a hacerlo entre todos”, una frase que el actual presidente electo dice con frecuencia. Ese todos debe incluir también a dirigentes y profesionales opositores. La Argentina que viene necesita gestos de grandeza; que se dejen los egos y los personalismos de lado. Necesitamos que no sea solo una promesa electoral, sino que cuando comience su mandato lo lleve a la práctica. 

 

Arte: Lucas Bayley

 

POR CAMILA MIELE

 

ARTE: LUCAS BAYLEY

Camila Miele

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