TRUMP: ARE YOU FIRED?

POR JUAN PABLO CHIODI

Un miembro de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) denunció que Trump presionó al presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, para que investigue un caso de corrupción que involucraría al hijo de Joe Biden, principal candidato del Partido Demócrata. A partir de la denuncia, la Cámara de Representantes —de mayoría demócrata— aceptó el pedido de impeachment y Trump se convertirá así en el tercer presidente en la historia de Estados Unidos en ser sometido a juicio político: Andrew Johnson, en 1868, y Bill Clinton, en 1998, fueron absueltos. ¿Podrá Trump repetir la suerte de sus predecesores o se convertirá en el primero en ser removido?

LA ACUSACIÓN

El caso inició en septiembre del 2019, cuando un agente de los servicios de inteligencia norteamericano hizo una denuncia interna contra Donald Trump por haber presionado al presidente ucraniano Volodímir Zelenski. El informante denunció que a través de una llamada telefónica entre Trump y Zelenski, el norteamericano le habría pedido que la justicia de Ucrania investigue a Joe Biden —opositor a Trump— y su hijo Hunter. Las sospechas de Donald venían porque Hunter fue miembro de la junta directiva de la empresa ucraniana de gas natural Burisma Holdings poco después de que su padre (entonces vicepresidente de EE.UU.) ofreciera ayuda a Ucrania para que incrementara su producción de gas.

Además de investigar a los Biden, Trump le habría solicitado a Zelenski que indague en la teoría de que Ucrania estuvo detrás de la injerencia exterior en las elecciones de 2016, algo desacreditado por el propio Gobierno de EE UU que, sin embargo, todavía persiste en sectores republicanos. Pero claro, nada es gratis en la vida.

A cambio de que Zelenski impulse esas dos investigaciones que podrían beneficiar la campaña electoral de Trump para este año, el presidente norteamericano se comprometió a entregar ayuda militar por casi 400 millones de dólares, una ayuda fundamental para que Ucrania pueda combatir a las tropas separatistas prorusas en su territorio. La ayuda militar ya había sido votada por el Congreso norteamericano, pero por pedido expreso de Trump la partida se encontraba congelada. Y si, es un escándalo.

El denunciante se mantuvo en el anonimato y solo se sabe que que se trata de un, o una, agente de la CIA que había trabajado en la Casa Blanca. Se cree que por lo extenso y preciso de su denuncia escrita, cuenta con amplia experiencia en política exterior y europea. “Quiero saber la persona que dio la información porque es parecido a un espía”, dijo Trump y remató: “Ustedes saben lo que hacíamos en los viejos tiempos, cuando éramos listos, con los espías y la tradición, ¿verdad?”. Durisimo.

Pero, ¿por qué un agente de la CIA sabía de qué habló Trump por teléfono? Aunque parezca increíble, cada llamada que realiza el presidente de los Estados Unidos es presenciada por al menos dos miembros del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), que toman nota de la conversación. Después comparan sus notas a mano con con una versión desgrabada de la llamada, y todo se junta en un solo documento. Después ese documento según es clasificado por los servicios de inteligencia como secreto o ultrasecreto, según comprometa o no la seguridad de la nación.

En el caso de la llamada de Trump a Zelenski fue calificada como ultrasecreta, cuando no había elementos de seguridad nacional para hacerlo: la razón era política. «Las clasificaciones de seguridad están diseñadas para proteger vidas, y no el posicionamiento político del presidente”, dice Brett Bruen, un exfuncionario de la Casa Blanca, y defiende al denunciante.¿Por qué Trump utilizó una llamada protocolar —un canal de comunicación tan vigilado— para presionar al Presidente de Ucrania? ¿Exceso de confianza o realmente cree que no cometió ningún delito?

Donald Trump, presidente de los Estados Unidos, junto a Volodimir Zelenski, su par ucraniano, en una reunión bilateral durante la Asamblea General de las Naciones Unidas en septiembre del 2019. 

EL PROCESO DE IMPEACHMENT

El impeachment es someter a juicio político al presidente e implica una posible destitución de su cargo. Para iniciar el proceso cualquiera de los miembros del Congreso debe presentar una resolución donde se pida la destitución del presidente por ser culpable de traición, soborno, u otros crímenes o delitos graves. El impeachment se somete a votación y si consigue mayoría simple (la mitad más uno de los votos), se procede al juicio político en el Senado. Esto fue exactamente lo que pasó.

En diciembre, la Cámara de Representantes, controlada por una mayoría demócrata, votó a favor de someter a juicio político a Trump. De lo que se lo acusa es de abuso de poder —por haber presionado a Zelenski— y de obstrucción a la justicia. Los legisladores demócratas sostienen que se enfrentaron a “un desafío sin precedentes” del presidente entorpeciendo la investigación: nadie de la Casa Blanca va a ir al Congreso a declarar, ni entregar documentos, ordenó Trump.  

“La acusación es razonable y ahora el Senado tiene que encontrar si efectivamente es culpable de la causa que se le imputa a Trump. Eso tendrá que juzgar el Senado: si consiste o no en un delito que devenga en una destitución. Pero la causa es razonable, es un hecho que claramente puede ser suscitado a un impeachment. No tiene mucho que ver con esta idea de que se lo impechea únicamente con la idea de dañarlo a él, porque tampoco sabemos si va a suceder eso, de hecho podría suceder lo contrario”, sostiene el analista internacional Juan Elman a Revista Sendero.

Nancy Pelosi es  presidenta de la Cámara de Representantes, integrante del Partido Demócrata y quien impulsó el impeachment contra Trump, quien la apodó “Crazy Nancy”. 

LA DEFENSA DE TRUMP

“La llamada fue una conversación agradable, perfectamente correcta. No hubo presión alguna contra un país extranjero para obtener réditos políticos”, declaró Trump y calificó toda la investigación de «engaño», un «crimen fraudulento contra el pueblo estadounidense».

Los Republicanos están convencidos: no hay pruebas de que Trump actuó en beneficio propio cuando solicitó a Ucrania que investigara a los Biden. Según sostienen, la motivación del presidente norteamericano fue su preocupación sobre la corrupción en aquel país. “Dado que EE.UU. le ofrece ayuda a Ucrania, queríamos asegurarnos de que ese país es honesto», sostuvo Donald Trump.

Trump subió este video a su cuenta de Twitter donde denuncia que el impeachment es una pérdida de tiempo y dinero de los contribuyentes

¿Y AHORA CÓMO SIGUE?

Una vez que se aprobó en la Cámara de Representantes el pedido de juicio político, ahora debe ser tratado por el Senado. Para que Trump sea destituido dos tercios de la Cámara deben votar en su contra. El juicio se preveía que inicie los primeros días de enero, pero Nancy Pelosi, presidenta del Congreso, ha retrasado el envío de los artículos del juicio político, mientras mantiene una lucha con los republicanos por los términos del acuerdo.

Los datos son alentadores para el presidente norteamericano. Por un lado, todos los congresistas republicanos votaron de forma unánime en contra del juicio político. Donald parece tener la casa en orden, con lo que se aseguraría ser absuelto, ya que el Partido Republicano controla el Senado con 53 escaños, contra 47 de los demócratas. De esta forma, al menos veinte senadores republicanos deberían votar a favor de su destitución para hacerla realidad, lo cual parece imposible. Pero no todo terminará cuando logré la absolución. A Trump todavía le va a quedar su partido más difícil por delante.

THE ELECTION IS COMING

Mientras Donald sigue luchando contra Irán en el exterior, los demócratas y el impeachment internamente, las elecciones del 3 de noviembre están cada vez más cerca y habrá que estar atentos a los impactos que estos conflictos puedan tener en una elección que se presenta muy peleada.

En menos de un mes, el 3 de febrero, van a comenzar los caucus y primarias, las internas de los demócratas y republicanos donde cada partido elegirá el candidato que lo represente en noviembre. Del lado republicano todo parece estar bastante claro: Trump ha logrado reunir el apoyo de sus compañeros de partido de forma unánime. Del lado demócrata, son 14 los competidores que buscarán imponerse. Aunque son cuatro los candidatos principales, en este orden: 

  • Joe Biden, el exvicepresidente de Obama, que promete una anhelada vuelta a la normalidad demócrata. 
  • Bernie Sanders, “socialista democrático”, quien complicó las internas a Hillary Clinton en 2016. 
  • Elizabeth Warren, con un fuerte discurso de izquierda y contra la desigualdad
  • Pete Buttigieg, alcalde de South Bend y el único de los cuatro que no llega a los 70 años.

Para elegir sus candidatos demócratas y republicanos votan delegados de cada estado mediante dos sistemas: primarias donde los votantes emiten su voto en una urna, o caucus, una reunión asamblearia donde los electores después de varias horas de debate emiten su voto a mano alzada o en papel. Y a la vez en cada estado varía si las primarias son abiertas -donde puede participar cualquier elector del estado- ó si son cerradas -sólo pueden votar los afiliados al partido-.

-¿Qué impacto crees puede tener el impeachment en las elecciones?

Juan Elman: Al hablar de impactos, todavía no lo podemos hacer con certeza. Si lo que se ve con el impeachment es un buen reflejo del momento que está atravesando la política norteamericana, que es una situación muy polarizada donde los votantes demócratas no quieren saber nada con Trump: consideran que es un pésimo presidente y que, además, es inmoral y que no tiene que ocupar ese cargo. Y los republicanos que lo respaldan, creen que las acusaciones demócratas son acusaciones infundadas, que es una cacería de brujas y que votar por un candidato demócrata sería algo descabellado que arruinar todos los cambios positivos que se dieron bajo el comando de Trump. Cada uno tiene su versión y cada vez están más lejos.

Trump en el centro, será el candidato del Partido Republicano. Dentro del  Partido Demócrata van a competir entre otros Elisabeth Warren y Joe Biden a la izquierda y Bernie  Sanders y Marianne Williamson a la derecha. 

-Respecto a los indecisos, ¿creés el impeachment puede tener algún efecto?

Juan Elman: No, tampoco en los indecisos parecería haber un consenso mayoritario que indique que el proceso de impeachment pueda dañar a Trump. La clave es observar qué es lo que sucede en los llamados Swing States, los pendulares. En esos Estados es donde se va a jugar la elección y ahí por ahora el argumento de impeachment no estaría prendiendo. Creo que en tanto la economía estadounidense siga al alza, el escenario más probable es la reelección de Trump. Y hay que ver también qué es lo que sucede con este florecimiento nacionalista después de lo que estamos viendo con Irán, hay que ver cómo juega eso. Pero, a priori, no parecería ser el impeachment un ticket ganador para los demócratas, en lo absoluto. En algunos casos incluso podría llegar a perjudicarlos porque esta retórica de Trump de estar contra el establishment, contra los medios y contra el Congreso, puede hacer movilizar a bases que tal vez de otra manera no irían a votar.

Una noticia que entusiasma dentro del bunker republicano es que la recaudación para la campaña sumó 143 millones de dólares —su mejor período de recepción de donaciones— en el último trimestre de 2019, coincidiendo con el inicio del proceso del impeachment. «Los demócratas y los medios de comunicación estuvieron en un frenético simulacro de destitución y la campaña del presidente solo se hizo más grande y fuerte, y tuvimos nuestro mejor trimestre de recaudación de fondos», dijo el gerente de campaña de Trump 2020, Brad Parscale.

-¿El impeachment puede profundizar la deslegitimación del sistema político estadounidense?

Juan Elman: Un informe de la consultora Eurasia identifica que el principal riesgo para este año es que haya una crisis de legitimidad en Estados Unidos provocada por sospechas en el proceso electoral. Tiene que ver por un lado con esta polarización creciente que mencionamos antes, pero también con que hay una masa importante de votantes que no confía en que las elecciones van a ser justas y limpias. Y eso está relacionado a las condiciones de votación de Estados Unidos, con una gran cantidad de votantes que muchas veces son imposibilitados de votar, sobre todo las minorías, en Estados muy republicanos como los sureños. A la vez está presente el asunto de la injerencia extranjera y del lado de Trump la denuncia de que hay un complot de parte de los medios, del establishment, y los gobernadores demócratas que operarían en su contra y permitirían votantes ilegales. Ahí tenemos todos elementos que son problemáticos porque podrían indicar que ante un contexto o una elección que se avizora muy pareja y reñida. Incluso podría pasar que Trump pierda el voto popular y gane por el mapa electoral. Ante un escenario así, las sospechas de fraude pueden aumentar, y todo esto va a redundar en una caída en la confianza en el sistema político y sus elecciones. Y también el clima político en Estados Unidos se podría radicalizar y polarizar crecientemente, lo que profundizaría una tendencia que ya vimos en los últimos años.

La polarización entre republicanos y demócratas sigue aumentando y el impeachment es reflejo: las encuestas muestran que un 52% de los estadounidenses está a favor del proceso de impeachment mientras que el 48% está en contra.

En una sociedad cada vez más polarizada y en tensión constante, Trump deberá superar en enero el impeachment, su primera batalla para lograr ser reelegido presidente de Estados Unidos en noviembre del 2020. Si lo lograra, sería el único mandatario estadounidense que habría superado un juicio político y fuese reelecto presidente. Si podrá o no, eso aún está por verse. 

Juan Pablo Chiodi

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