¿QUIÉN SERÁ EL RIVAL DE TRUMP?

POR: GERARDO DELGADO STUTZ

 

Ayer arrancaron las internas en Estados Unidos donde demócratas y republicanos comenzaron a elegir sus candidatos para las elecciones de noviembre. La primera parada fue ayer con el caucus de Iowa, un pequeño estado rural. Se trató de una jornada intensa ya que por una falla técnica en la aplicación de transmisión de datos de los centros de votación, sumado a varios errores de los fiscales por confusiones con las reglas de los caucus, se generó un retraso en la difusión de los ganadores. Ayer no se difundieron datos oficiales y, en teoría, se comunicarán entre hoy y mañana.

 

Los candidatos del lado demócrata tuvieron que hacer discursos sin saber realmente cómo les había ido. Datos estimativos realizados con las bocas de urnas muestran que Bernie Sanders y Pete Buttigieg estarían en una muy buena posición, Elizabeth Warren dentro de lo esperado y Joe Biden con un resultado bastante malo. La noche fue agridulce: se mezclaron el caos y el desorden de la organización con el compromiso y la pasión de los votantes. Mientras tanto del lado de los republicanos la nominación de Donald Trump para buscar la reelección es segura.

 

Washington DC, centro del poder político y militar estadounidense, atraviesa un momento de furia debido a las tensiones generadas por el proceso de impeachment a Donald Trump. Mil cien kilómetros al oeste, cruzando el río Mississippi, se encuentra Iowa, un pequeño estado rural del Midwest (region del Medio Oeste) que adquiere gran importancia en los años electorales porque allí se realiza la primera interna de demócratas y republicanos. ¿Cuál es su rol? Los delegados electos en los caucus y las primarias de los distintos Estados, elegirán en las convenciones partidarias quienes serán los candidatos a la presidencia de cada partido. 

 

El “caucus” de Iowa es un sistema bastante particular. La palabra caucus tiene origen en el algonquino, una de las lenguas nativas de las tribus del norte de Estados Unidos y Canadá; significa encuentro. Al ser Estados Unidos un país sin voto obligatorio la persona que desee votar debe registrarse bajo el aval legal de los partidos que existen. Inspirado en el ágora griego, los votantes demócratas deben reunirse en un salón en una escuela, un club de deportes, una parroquia o una biblioteca en grupos donde debatirán por una hora y luego a mano alzada proclamarán su voto por determinado candidato. Los votantes que apoyen a un candidato que obtenga menos del 15% del total de votos por centro de votación, deberán apoyar a otro que haya superado este requisito. Es por esto que los centros de campaña de los candidatos más votados focalizan su atención en aquellos grupos que no logran ser viables con el fin de sumarlos y cambiar el primer resultado. 

 

Las elecciones primarias comenzaron el lunes 3 de febrero en Iowa y finalizarán el 6 de junio en Islas Vírgenes.

 

 

Desde 1972 Iowa ha sido clave para las primarias demócratas y republicanas. Aquel candidato que gane recibirá todo la atención de los medios de cara a las primarias siguientes. Históricamente  candidatos como Gerald Ford, Jimmy Carter, George H. W Bush, George W. Bush, Al Gore, John Kerry, Barack Obama y Hillary Clinton ganaron en Iowa y luego obtuvieron la nominación demócrata. Iowa es un Estado donde se demuestra la capacidad de movilización de las campañas presidenciales, que comienza aproximadamente unos seis meses antes, a través de puerta a puerta, visitas a ferias del condado, parrilladas con varios votantes o recorridas por los campus universitarios creando un paisaje político singular donde existe contacto personal entre el candidato y el votante. 

 

Este año el Partido Demócrata es el protagonista en el Estado en Iowa ya que Donald Trump tiene la nominación republicana virtualmente ganada por ser el presidente en ejercicio y no tener prácticamente competencia.  Once candidatos se presentan a la contienda electoral demócrata, esto la convierte en la segunda oferta electoral más grande en su historia. Sin embargo, el sitio Real Clear Politics que promedia las encuestas de más relevancia, indica que solo cuatro candidatos obtendrían más de un 15% a nivel estatal: el ex vicepresidente Joe Biden, el senador por Vermont Bernie Sanders,  el ex militar e intendente de South Bend, Indiana, Pete Buttigieg y la senadora por Massachussetts Elizabeth Warren. Tres de los principales candidatos son los de mayor edad: Sanders (77), Biden (76) y Warren (72), en contraste con el más joven: Pete Buttigieg de 38 años.

 

Bernie Sanders busca su revancha. Hace cuatro años desafió a Hillary Clinton y perdió las internas aunque obteniendo un resultado que sorprendió al establishment político. Sanders presenta, probablemente, la plataforma más progresista que haya existido en la historia de las primarias demócratas. Propone medidas como la expansión del rol del Estado en la sanidad, similar a la de los países escandinavos o Canadá, la gratuidad en el acceso a la educación terciaria y universitaria, que sería  financiada a través de la suba de impuestos a las corporaciones y a las personas más ricas. Por otro lado, cuestiona el complejo militar industrial de Washington, y se enfoca en una visión pacifista. Las últimas encuestas lo muestran con una leve ventaja, pero para lograr triunfar dependerá del compromiso y la participación de su núcleo duro: los jóvenes universitarios.

 

 

El senador Sanders es el principal candidato a ganar la nominación demócrata que se inició en el Caucus de Iowa. Históricamente candidatos  como Jimmy Carter, Al Gore, Barack Obama y Hillary Clinton ganaron en Iowa y luego obtuvieron la nominación demócrata.

 

 

La senadora Elizabeth Warren batalla contra Sanders por el voto progresista. Tienen muchos objetivos en común, pero su diferencia principal es el cómo. Mientras el senador por Vermont habla de generar una “revolución ciudadana”, ella se enfoca en los cambios de manera progresiva. Su campaña utiliza la frase “Warren tiene un plan para eso” ya que la senadora detalla en sus programas  cómo llevará a cabo cada una de estas medidas paso a paso en contraste con Sanders quien suele tener programas más difusos y generales. Estas últimas semanas el enfrentamiento entre Warren y Sanders subió de tono y rompió el pacto de no agresión tácito que existió a principios de la campaña. El detonante no fue una disputa ideológica, sino a una conversación privada que fue revelada por la CNN en la que Sanders le habría dicho a Warren que una mujer no podía ganar la presidencia de Estados Unidos. 

 

El campo del centrismo es más pacífico, donde contrastan la experiencia con la emoción, representados por Biden y Buttigieg respectivamente. Desde 1973 Biden ha tenido cargos electivos en Washington, convirtiéndolo en el candidato con más experiencia política en la contienda electoral. Su experiencia en política exterior es un arma de doble filo, donde se mezcla su voto favorable a la invasión a Irak con  el apoyo a la armonización de las relaciones con Cuba en la presidencia de Obama

 

Existe una porción del electorado demócrata que quiere ganarle a Trump sea como sea, y considera que es necesario nominar a un candidato más votable para el electorado. Distintas encuestas indican que Biden es el que más chances tendría de ganarle a Trump. Si bien resultar victorioso en el caucus de Iowa es importante, no es vital para su carrera a la Casa Blanca, debido a que, al igual que Bill Clinton y Barack Obama, cuenta con una gran ventaja en la primaria de Carolina del Sur, un estado clave para demostrar poder en la base afroamericana. 

 

 

Para ganar las elecciones internas, los precandidatos demócratas necesitan cosechar 1.990 de los 3.979 delegados que se ponen en juego en todo el país. Si ningún candidato consigue la mayoría se llega a una fórmula arreglada por los delegados, lo cual podría llegar a pasar.

 

Pete Buttigieg es un candidato excepcional, no solo porque en caso de ganar sería el candidato demócrata más joven de la historia sino porque sería también el primer candidato abiertamente gay. Buttigieg sólo fue teniente en la ocupación a Afganistán de 2007 e intendente de South Bend, una ciudad pequeña en el centro de Indiana desde 2012. Tiene propuestas económicamente moderadas pero progresistas en lo social, sin hacer foco en la expansión del Estado de bienestar sino en la ampliación de derechos como los LGBTQ,  la despenalización de la marihuana, la abolición del Colegio Electoral con el fin de generar una mayor democratización dandole mas poder al voto popular y menos a los Estados y una flexibilización en el sistema de inmigración. Por otro lado su falta de experiencia política siembra múltiples dudas en varios votantes. Existe también una división demográfica entre estos candidatos, según la encuesta de la Universidad de Monmouth los votantes de Biden tienden a ser de ingresos medianos a bajos, mientras los de Buttigieg de medianos a altos. 

 

Es muy difícil que los otros candidatos logren ser viables pero se mira con atención la posible performance de Amy Klobuchar, una senadora moderada con foco en las problemáticas de los granjeros del Midwest, quienes desde 2018 se han visto afectados por la guerra comercial con China.  Su campaña espera un milagro y lograr el 15% de apoyo en los centros de votación localizados en zonas rurales.

 

Si bien los medios y la atención del votante estadounidense este último mes han estado más centradas en las tensiones con Irán y el impeachment a Trump, desde el lunes 3 de febrero todas las miradas estan pendientes a lo que pasó en este pequeño Estado rural. Nuevamente, el singular caucus de Iowa marca el comienzo de esta larga carrera para llegar a la Casa Blanca.

 

 

Quien gane las elecciones del partido demócrata tendrá el desafío de impedir el segundo mandato del presidente Donald Trump, quien tiene asegurada su victoria en la interna republicana.

 

 

POR: GERARDO DELGADO STUTZ

Revista Sendero

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