CHAUMONOGAMIA

POR JUAN IGNACIO ZINGONI

 

Si quemamos un libro, el papel se convierte en humo y ceniza. Cuando dejamos calentar una olla y la tapamos, el vapor se transforma en gotas de agua al chocar con la tapa. Cuando un objeto se oxida, podríamos suponer que pierde peso, pero no es así, nada se pierde, todo lo contrario: el objeto atrapa moléculas de oxígeno y se hace más pesado. Podríamos seguir con millones de ejemplos que demuestren la ley del francés Antoine Lavoisier: “La materia no se crea ni se destruye, solo se transforma”. Todo cambia y, si nosotros también somos materia, ¿por qué le tememos al cambio? ¿Nos cuesta salir de nuestras “cómodas” relaciones? ¿El miedo hace que agarremos más fuerte al otro para no perderlo? CHAUMONOGAMIA es un libro que no sugiere ser transformado en ceniza y en humo, sino en reflexiones y fantasías, es también un diario de viaje, una novela erótica, un espejo que le sirve al lector para pensar y repensar sus vínculos sexo-afectivos. Esta ficción de 130 carillas representa una simple propuesta: la monogamia es uno más de los muchos vínculos posibles. Denise Nenezian, escritora de esta primera novela editada por editorial Rangún, conversa con Revista Sendero sobre el viaje imprevisible y pasional que desarrolla Desireé, protagonista de la historia.

 

La autora de CHAUMONOGAMIA, Denise Nenezian, se graduó como profesora de pintura en el Nacional de Bellas Artes Prilidiano Pueyrredón.

 

¿Por qué la elección del título?

 

—Durante mucho tiempo tuve dudas con respecto al título. Al principio opté por Desirée, ya que ese es el nombre de la protagonista, pero en un momento una editora de México, sin que yo le dijera que mi primera opción había sido CHAUMONOGAMIA, me recomendó que este fuera el título. El nombre causó reacciones muy diversas: desde personas que se interesaron instantáneamente por leer a otras que, sin conocer que era una novela o saber de qué se trataba, dijeron «eso no es para mí». Todo eso recae solo sobre el título. 

 

—¿En qué momento surge el deseo por escribir la historia de Desireé?

 

—Comencé a escribir CHAUMONOGAMIA en el 2012 y hoy parece que estoy publicando acerca de un tema que está de moda porque Florencia Peña habló de las relaciones abiertas y otras personas charlan sobre poliamor y la crítica monogámica está un poco más en agenda. Algunas partes de lo que le sucede a la protagonista, Desirée, han sido reflexiones mías ante la distancia de la monogamia. Por un lado, Desireé en su búsqueda tiene un diálogo interno que no se detiene y creo que en distintos niveles lo tenemos todos. Las historias, las escenas eróticas y los personajes pueden llevar a que me pregunten “¿pero esto te pasó a vos?”, lo cual prefiero reservármelo, pero el libro es una amalgama entre mi experiencia y mi imaginación.

 

La protagonista de la novela, Desirée, viaja por distintos países como España, Argentina y la India para conocer más acerca de ella misma.

 

 

—Constantemente jugás con distintas tipografías y estilos de escritura, ¿qué intencionalidad buscaste con esta diferenciación textual?

 

—Esa variedad sirve mucho para diferenciar los distintos momentos de la protagonista: cuando se está hablando a sí misma, cuando le habla a otra persona o cuando habla la narradora. Traté de hacer una diferencia que ayude a entender la situación enunciativa, pero sin llegar a dejarlo tan explícito; no decir “ahora está pensando”, “ahora está hablando” y así. Me gusta que sea un poco difuso de saber qué está pasando. Hay un libro llamado Delirio de Laura Restrepo, que es alucinante. No tiene puntos, comas, ni guiones y es increíble. A veces uno piensa más en cómo se escribe un buen libro o idealiza ese texto que está perfectamente escrito y se limita a no ver la variedad de herramientas que uno puede utilizar. Hay varias páginas de CHAUMONOGAMIA que están escritas muy mal, con serios errores de ortografía, pero  es a propósito; hay un fin detrás de eso, una intencionalidad y jugar con esa herramienta es un desafío que está muy bueno. 

 

Desireé, la protagonista, atraviesa distintos tipos de relaciones durante su viaje y siempre hace hincapié en el no quedarse en lo prometido, lo que siempre es igual. 

 

—Para mí el miedo de ser uno mismo nos limita el deseo. La protagonista no piensa que hay una forma correcta de relacionarse. Más allá de las cosas que uno cede cuando está en pareja o convive con alguien, las cosas cambian y uno va cambiando, todo se modifica  y quien se queda atrapado en el mandato de «para toda la vida» no ve que las cosas, tarde o temprano, cambian. Pienso que el miedo alimenta el arraigo y la posesión del otro. Mantenerlo controlado para que no se pierda. Claro que hay relaciones monogámicas de personas que se conocieron a los 15 años y ahora tienen 80, son felices y eso sí me parece espectacular. Pero es una situación distinta a la de limitarse por miedo. Un poco lo que habla la novela es: ¿qué pasa cuando uno está atrapado en una relación que no quiere seguir? ¿Por qué uno continúa en esa relación que no desea? En eso juega la cuestión cultural, el miedo a estar solo y la poca valoración del momento en que uno está solo. Los miedos son vacíos que uno empieza a llenar con cosas que no tienen que ver con uno y el personaje de Desirée comienza a pulir su deseo: empieza un viaje, pero sigue atrapada como muchos en el límite que el miedo impone. Desirée se va descubriendo y encuentra que, al final, la salida es hacia adentro. 

 

Denise Nenezian busca que su obra sea traducida a distintos idiomas.

 

 

—Desirée también encuentra en las distintas relaciones que va teniendo una forma de descubrirse y comprender más los vínculos.

 

—Para mí el otro siempre es un espejo. Muchas veces las cosas que nos molestan del otro nos enfadan porque nos “espejan”. Con el personaje de Quique, por ejemplo, quise contar lo que veo con muchas parejas, donde las personas quedan enganchadas o aferradas a un amor que ya mutó y está en otra. No solo veo que quedan enganchados, sino que en vez de sanar y transformar ese sentimiento (que demanda un laburazo), encima se casa con otra persona para tapar los sentimientos que tenía con el otro: así se van olvidando de ellos mismos. 

 

—¿Quiénes promueven la monogamia obligatoria y qué le respondería Desirée?

 

—La iglesia induce a este sentido de «para toda la vida», la promesa al otro de «para siempre», Desirée les gritaría un enorme «¡ni idea, chicos!». Es como si alguien me hiciera prometer que toda la vida voy a tener el mismo trabajo o que vaya a vivir siempre en el mismo lugar, ¡qué se yo! Hay que agradecerle a Drexler por difundir la frase «nada se pierde, todo se transforma», porque tarde o temprano perderemos algo o alguien y esos momentos, por más duros, hay que abrazarlos y seguir: una separación, la muerte, un adiós. Son cosas que nos van a pasar tarde o temprano, nos marcarán, pero no podemos quedarnos ahí. Comprender que esa pérdida y dolor se pueden transformar en algo más es no limitarse a sufrir. 

 

¿Se viene una continuación de CHAUMONOGAMIA?

 

—Muchas personas me pidieron la segunda parte del libro, pero hace tiempo que estoy escribiendo sobre otra cosa: sobre otra temática. Estoy tratando de aplicar con CHAUMONOGAMIA a un subsidio llamado Proyecto sur para ver si consigo que se traduzca a otros idiomas. Quiero mover la obra en el exterior y hacer presentaciones afuera. Yo lo publiqué con Rangún, que es un sello de Caleta Olivia. Seguramente en abril estemos en la Feria del Libro. El libro se publicó hace poco más de seis meses y siento que lo tengo amamantando como un bebé que ahora necesita energía para poder crecer. Más allá de que es un libro muy argentino en cuanto a personajes y locaciones, su tema es universal y sé que puede conectar con personas de otros idiomas.

 

—Ponele que vas con una pareja a una fiesta y de repente tu novio mira a otra chica que también lo está mirando. Normalmente nacerían los celos, ¿qué otros modos de reaccionar son posibles?

 

—Uno podría llegar a reaccionar mal y hacerle una escena. Pero hay otras reacciones: te podés hacer la boluda o decirle a tu novio «che, mira esa chica linda que te está mirando» y compartir eso como algo natural:al otro también le puede gustar otra chica que no sea yo. Otra situación hipotética e interesante, mi pareja se va y cuando vuelve me cuenta que hubo tensión sexual con otra chica. Esas cosas yo las conversaría, me parece que para mí tendrían que estar en la mesa porque cuando lo están uno siente que está más cerca de la pareja. Obvio que hay parejas a las que les gusta contarse todo y otras que no, cada uno elige. Pero esta lógica de creer que el otro es de uno en todo sentido es dañina. Cuando ves parejas que están experimentando relaciones más sinceras, son más felices. No estoy diciendo que esa sinceridad no debe ir de la mano con la monogamia, puede que sí, puede que no, puede que por momentos o puede que siempre, el tema es preguntar si eso es lo que querés, si sos vos. Uno siempre lastima más cuando miente que cuando dice la verdad. Siempre a la larga se valora más la verdad que la mentira, porque la mentira es una bola de nieve que se va agrandando. 

 

Lugares donde se puede conseguir el libro de Denise Nenezian.

 

 

POR JUAN IGNACIO ZINGONI

 

PRODUCCIÓN AUDIOVISUAL: JUAN MANUEL CAFFERATA

Juan Ignacio Zingoni

Juan Ignacio Zingoni es de Bahía Blanca y estudia Ciencias de la Comunicación Social (UBA). Comenzó cubriendo recitales y entrevistando músicos. Co-produjo "Y se reía como loca" en FM La tribu y ahora conduce "Antes que nosotros" por Radio Monk, donde repasa la historia de las canciones. También produce "Terraza", un ciclo de música en vivo, cata de vinos y maridaje. Este año Juan se propuso aprender a tocar el piano y regresar a bariloche en el verano.

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