¿CÓMO SE COMUNICA LA PANDEMIA?

POR THIAGO CARRERO

“El desafío de la epidemia de la desinformación es enorme, y movernos entre la maraña de teorías conspirativas y de falsedades evidentes es un reto en el que todos, investigadores, comunicadores y receptores, estamos involucrados” 

Diego Golombek, en La vida en suspenso.

La pandemia del coronavirus trajo consigo otra epidemia. La Organización Mundial de la Salud (OMS) afirma que estamos atravesando una Infodemia: hay un exceso de información incorrecta, que dificulta que las personas encuentren fuentes confiables en la búsqueda de noticias sobre un virus prácticamente nuevo y sobre el cual se dan avances en su investigación como a su vez retrocesos, cada día (y es normal que así pase).

Ante la incertidumbre por los avances de una vacuna y el desconcierto de la sociedad ante la pandemia, es importante contar con la información precisa que nos permita conocer cuáles son las medidas de prevención que hay que tomar, cómo reaccionar ante la aparición de síntomas, cómo es el panorama de casos en el país y la situación en particular de las distintas regiones. Pero, ¿los grandes medios cuentan con elementos para llevar a cabo esta cobertura? ¿La realizan responsablemente? ¿Hay lugar en los medios para los especialistas? En Revista Sendero entrevistamos a los infectólogos Florencia Cahn y Omar Sued, y a los periodistas científicos Pablo Esteban, Valeria Román y Federico Kukso, para tratar de aportar claridad al abordaje de los medios sobre la pandemia.

 

DEL CONSULTORIO A LA TELEVISIÓN

Mientras por un lado la pandemia evidenció la ausencia del periodismo científico en los grandes medios, por el otro se le dio voz a un reconocido grupo de médicos, infectólogos y epidemiólogos que se quitaron el ambo para prender la cámara de zoom y salir en canales de televisión o en la radio. Florencia Cahn y Omar Sued son algunos de los especialistas que en sus reiteradas apariciones tratan de explicarnos las distintas variaciones del virus en el país.

—En mi experiencia dando notas en los medios sobre el coronavirus me pasó de haber contestado una pregunta, en base a datos de consenso científico, y que el conductor o conductora me las discutiera. Uno no quiere decir que sea el dueño de la verdad, pero uno siempre responde con evidencia, siendo honesto y respetuoso. Incluso hay situaciones en las que uno dice ‘esto no se sabe, falta evidencia’ y hay gente mucho menos formada que se pone a dar por ciertas, cosas que ni siquiera los científicos que están más formados se animan a asegurar cuenta Florencia Cahn.

También hay que tener cuidado con las redes sociales: en su libro Pensar con otros, una guía de supervivencia en tiempos de posverdad, la doctora en biología y divulgadora Guadalope Nogués afirma que las redes sociales favorecen a que cualquiera opine sobre lo que sea: «Estamos llenos de expertos en todo». También se normaliza la sensación de que tiene la misma validez quien habla desde su opinión personal, sin evidencias, que quien lo hace desde una extensa formación. 

Florencia Cahn es presidenta de la Sociedad Argentina de Vacunología y Epidemiología (SAVE), mientras que su colega Omar Sued preside la Sociedad Argentina de Infectología (SADI). Ambos forman parte del comité de especialistas que asesora al gobierno sobre cómo abordar la problemática de la pandemia desde el punto de vista médico y científico.

Tanto Florencia Cahn como Omar Sued son infectólogos, en tiempos donde en Argentina un sector de la sociedad quiso implantar la idea de estar viviendo una “Infectadura”, por el asesoramiento que le brindan al presidente. Precisamente, como presidente de la Sociedad Argentina de Infectología (SADI), que a su vez cuenta con 35 especialistas abocados a responder consultas de los medios, Sued recordó que le generó mucha bronca esa descalificación, pero ante todo sostiene que “hay que estar todos unidos, incluso con la gente que piensa diferente, porque estamos haciéndolo para evitar que la gente se muera. Entonces, si trabajamos tanto para evitar que la gente se muera, bancarse una crítica de este tenor es una actividad mucho más fácil, y si eso contribuye a que menos gente se muera mejor todavía”.

A la hora de analizar la cobertura de la pandemia, es relevante diferenciar entre los expertos competentes de los «falsos expertos», tal como los define Nogués: no es lo mismo el conocimiento sobre el coronavirus que puede aportar un infectólogo o un epidemiólogo, que un pediatra. «Hoy, saber es también saber qué cosas uno sabe y qué cosas no, y, para las que no, saber buscar a quien sí sabe», afirma la divulgadora.

Siempre existió un determinado sector que no cree en las evidencias, que no importa lo que digas va a seguir pensando de la misma manera. Yo creo que hay que tener empatía, hay mucha gente que tiene dudas genuinas, que teniendo un buen diálogo y una comunicación efectiva se pueden despejar esas dudas, si se toman el tiempo para explicarle, hay que tratar de comunicar con la verdad y tener mucha paciencia agrega Cahn.

Según el último informe anual que realizan en conjunto el Instituto Reuters y la Universidad de Oxford (Reino Unido) para el estudio del periodismo, Argentina es el país (en comparación con los seis encuestados) que más confianza deposita en científicos, médicos, autoridades sanitarias para informarse sobre el coronavirus, con un nivel de aceptación del 90 %.

—¿Qué mensaje les darían a las personas que no creen en el virus y/o que descuidan las medidas de prevención que debemos tomar?

Cahn: Hay determinadas personas que todavía no tomaron dimensión de lo que está pasando, porque en Argentina tuvimos unos primeros dos meses con la curva bastante aplanada y la situación controlada, pero la realidad es que, si nos descuidamos y aflojamos con la medida de prevención, de distanciamiento, del lavado de manos, del uso del tapabocas, va a ser difícil porque es un virus que transmite fácilmente de persona a persona, que no tiene vacuna y no tiene tratamiento. Es fundamental ser conscientes y tener la responsabilidad individual para respetar las medidas de prevención. 

Sued: Creo que hay mucha gente que se descuida porque no tiene la información suficiente y cree que es importante seguir circulando, hacer actividades o visitar a otras personas. Todos creemos que es importante, pero no se puede hacer ahora en este momento en el AMBA, donde hay mucha transmisión del virus, por el riesgo de contagiar a más personas y que esas personas contagien a gente mayor, y que esa gente mayor se muera. El virus está presente, todos conocemos a alguien que ya está infectado, también hay políticos y médicos que ya pasaron por esto. Hay que tener cuidado y cuidarse, respetar al máximo la cuarentena y hacer que se respete para que bajen todos los casos posibles y sea una enfermedad manejable.

LA AUSENCIA DE PERIODISMO CIENTÍFICO

Uno creería que, justamente, en medio de una pandemia los periodistas científicos, con sus años de especialización y capacitación para cubrir situaciones como la actual, llenarían las redacciones, nos cansaríamos de escuchar sus voces en la radio y de verlos por televisión. Spoiler alert: no pasa.

El periodista científico no acepta publicar cualquier cosa en nombre de más clics y la situación económica del periodismo en Argentina, con precarización laboral y sin inversión en periodismo de calidad no ayuda a potenciar la presencia de este periodismo especializado  —afirma el periodista científico Federico Kukso.

En la misma sintonía, Pablo Esteban, que se desempeña en Página/12, sostiene que “no hay muchos periodistas científicos ni en medio de la pandemia, ni antes, ni los habrá después; y eso habla a las claras de una realidad del modo que se mueve la agenda en Argentina, ya que el periodismo científico no tiene que ver mucho con las primicias”. Tanto Kukso como Esteban señalan cómo fueron desplazados por periodistas de otras especialidades (generales, sociedad, política) que cometen errores en la cobertura.

De acuerdo con un relevamiento de la Consultora “Zuban Córdoba y Asociados” a nivel nacional, más de la mitad de los encuestados sostiene que los medios aportan a la confusión y aumentan la desinformación sobre la pandemia.

Para cubrir epidemias o pandemias como la del VIH/SIDA uno no puede decir cualquier cosa, porque las palabras tienen un peso. Las palabras importan y esto ocurre con esta enfermedad. Esto no es una cuestión de defender a gente de mi gremio, sino que es importante la terminología a utilizar. Para cubrir un tema uno requiere de un conocimiento, de una perspectiva, un contexto reflexiona Kukso.

La ausencia de periodistas científicos en los principales medios de comunicación se remarcó a través de un comunicado de la Red Argentina de Periodismo Científico (RAdPC). Una de sus fundadoras es Valeria Román, quien detalla que la RAdPC nació en 2007 como un espacio colaborativo entre periodistas científicos, donde se realizan capacitaciones periodísticas vinculadas a la actividad científica y se debate la calidad de su especialización.

Pablo Esteban, Valeria Román y Federico Kukso son periodistas científicos que realizan la cobertura de la pandemia en diferentes medios gráficos.

¿Qué es lo que más te llamó la atención del tratamiento general que los medios hacen de la pandemia? 

Román: Observo en los grandes medios muchas fakes news que confunden a la gente que tomó ciertos consejos del uso de algunas sustancias que no sostienen evidencias científicas. Hubo varios problemas, incluso intoxicaciones, tanto en Argentina como en Estados Unidos (con la hidroxicloroquina, por ejemplo). Por eso, cada periodista tiene que evaluar en profundidad si cada información debe ser informada o no, y si lo publica debería informar cuales son las limitaciones de ese trabajo de ese estudio que están publicando.

Kukso: Uno ve que los medios opositores al gobierno tratan de instalar su agenda política. Están utilizando la pandemia para incitar el descontento y que la situación se vaya de las manos. Eso es totalmente peligroso. Otro aspecto interesante es el sensacionalismo de medios que incluso son afines al gobierno, como C5N, que todo el tiempo están poniendo al espectador en un estado de alerta con la cantidad de números de contagiados, con el número de muertes. Es una política del miedo.

Por su parte, Pablo Esteban, que además de periodista es divulgador y docente, sostiene que entender de ciencia y tener cultura científica es importante para comprender el mundo: “Es fundamental confiar en la evidencia científica para poder ejercer plenamente la ciudadanía, nuestros derechos civiles y convertirnos en ciudadanos con pensamiento crítico. Porque a medida que producimos y accedemos al conocimiento científico, podemos estar más cerca de poder abordar ese entorno que nos rodea”.

La pandemia llegó para interpelarnos como comunicadores y espectadores, para (re) pensar el periodismo, exigirle calidad y rigor periodístico para abordar temas vinculados a la pandemia, que afecta la salud de millones de personas. Hay que entender la consecuencia de una noticia mal comunicada, que puede llevar a interpretaciones erróneas y a generar miedo en un momento en el que necesitamos reducir la incertidumbre. La responsabilidad, tanto de informarnos con fuentes fidedignas como de tomar las precauciones de salud, es colectiva. De nosotros depende que el derecho a la buena información le gane al sensacionalismo mediático.

POR THIAGO CARRERO

Thiago Carrero

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